3 películas de culto -que no fueron nominadas al Oscar 2019-

Te presentamos 3 películas que se volvieron clásicos instantáneos pero pasaron desapercibidos para la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas en Hollywood.

Mejor película: Annihilation (2018)

mejor película

Esta cinta escrita y dirigida por Alex Garland (Ex Machina), plantea una distopia donde el ser humano ha recibido una visita inusual y, por supuesto, inesperada desde el espacio. La protagonista es la bióloga Lena (Natalie Portman), quien poco a poco debe ir tomando inmersión en una situación científica que parece rebasarla por completo. Este thriller de ciencia ficción merecía al menos una nominación, ya que posee una gran sentido narrativo, suspenso de primera calidad y un planteamiento verosímil sobre el ser humano enfrentado con lo desconocido.

Mejor guión adaptado: Ready Player One (2018)

mejor guión

Steven Spielberg tiene sus detractores y sus fans. Comenzó su carrera con películas sumamente experimentales e innovadoras para su época, como Duel (1971) y recorrió el mundo del blockbuster con éxitos que todos recuerdan, como Tiburón (1975), Encuentros cercanos del tercer tipo (1977) o E.T. (1982). Ha practicado la ciencia ficción, en ejercicios de gran maestría, como Minority Report (2002) y en esta ocasión logra, desde mi punto de vista, una obra maestra de dimensiones aún no reconocidas.

Ready Player One es una película híbrida, donde los protagonistas de carne y hueso se fusionan en pantalla con sus avatares en un juego de realidad virtual. Historia de romance, aventura, thriller y ciencia ficción, el guión de este largometraje destaca por su complejidad, a la hora de mostrar un mundo corrompido por la afición a alienarse y evadir la realidad. El guión es obra de Zak Penn y Ernest Cline, basado en la novela de este último.

Mejor dirección: First man (2018)

mejor director

La teoría crítica afirma que la llegada del hombre a la luna fue todo un montaje de los norteamericanos. Sin embargo, quien vea First Man comprenderá que llevar a cabo un montaje de ese tipo requiere cierto nivel de cuidado. El director de La la Land (2016), Damien Chazelle, logra un largometraje de gran nivel de factura, al remontarnos 50 años atrás, al largo proceso de la NASA para hacer llegar a un astronauta al satélite lunar.

La manufactura es impecable (fotografía, puesta en escena, efectos especiales) y, para los que no vivimos esa época, es una delicia mirar las múltiples dificultades de estos personajes orillados a ganar la carrera espacial. Ryan Gosling recrea de forma satisfactoria a Neil Armstrong y toda la película es una exquisita demostración de que el cine es una de las grandes manifestaciones artísticas de nuestra época: discurso visual y sonoro, a un nivel superior.

Escrito por: Pablo Iván García

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