De militar a conductor de tv: Bear Grylls

Seguramente reconoces su rostro. Es una de las figuras más emblemáticas de la televisión contemporánea. Se llama Edward Michael Grylls -aunque todavía usa el sobrenombre Bear, con el cual su familia se refería a él de pequeño-. Bear Grylls es un caso poco habitual en la televisión. Es uno de los atletas más avezados del mundo: escalador de gran nivel, piloto de paraglide, navegante, expedicionario (con récords en el Libro Guinness), y a la vez uno de los conductores más excepcionales de los últimos tiempos.

Nacido en Inglaterra, Gryllsse incorporó a los 19 años a la unidad de élite del ejército británico conocida como S.A.S. (Special Air Service), un comando entrenado para llevar a cabo incursiones en diversas regiones del mundo, de manera aislada y alejada de las fuerzas convencionales, cuyos miembros se convierten en sus propios médicos, dentistas, navegantes y cocineros.

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Fue ahí donde Bear adquirió las habilidades necesarias para sobrevivir en entornos hostiles, habilidades que le servirían tiempo después para alcanzar el éxito en la pantalla. Durante su estancia en el ejército, Grylls sufrió un accidente de paracaídas en Zambia: dos fracturas en la espalda y varios meses de rehabilitación. Sin embargo, una vez recuperado, logra convertirse en el escalador británico más joven en alcanzar la cumbre del imponente Ama Dablam (6,812 metros sobre el nivel del mar), en la cordillera del Himalaya. En 1998, a los 23 años de edad,realiza la misma proeza, pero con respecto al picomás alto del mundo: el Everest (8,848 msnm).

Es claro que en los genes de este personaje está escrito el deseo de realizar hazañas fuera de lo común, un instinto por la aventura y la supervivencia en entornos salvajes. Su primer contacto con el público, de forma masiva, fue con la aparición del libroFacing Up (Mirando hacia lo alto), donde narra su experiencia en el Everest. A la par de la publicación, que alcanzó buen éxito de ventas en su país, Bear contrae matrimonio con su actual esposa y, para no dejar la adrenalina de lado, conforma un equipo de jetski, con quienes se propone y logra realizar con éxito una circunnavegación alrededor del Reino Unido.

https://www.youtube.com/watch?v=qgpHb-VB0sw

Por si fuera poco, en 2003, luego de semanas de travesía en medio de icebergs, a temperaturas bajo cero, el futuro conductor de televisión concluye una de sus expediciones más importantes: cruza el océano Ártico a bordo de una balsa inflable. Su primera aparición en televisión fue en un comercial de la marca Rexona, donde Bear hacía referencia a su ascenso a la cima del mundo. En la miniserie de ChannelFour (Inglaterra) Escape a la Legión, recreó los extenuantes entrenamientos llevados a cabo por los soldados legionarios franceses en el norte de África.

Luego de esta serie documental filmada en el desierto del Sahara, Grylls se embarca en su proyecto mediático más importante: la serie televisiva Man vs. Wild (A prueba de todo), un híbrido muy interesante entre programa de viajes alrededor del mundo, programa de deportes extremos (paracaidismo, escalada en roca, rafting), programa sobre técnicas de supervivencia y, también, programa sobre comida exótica: cualquier insecto que Bear pueda degustar en sus travesías por los desiertos, bosques, selvas y páramos desiertos de los cinco continentes.

Desde su primera temporada, Man vs. Wild ha sido objeto de críticas por parte de espectadores alrededor del mundo. Tiene que ver con la naturaleza misma y el concepto del programa. Es sencillo: Bear Grylls salta en paracaídas en una zona remota del mundo, previamente seleccionada y estudiada por él mismo (este estudio incluye sobrevuelos sobre la zona en cuestión).

Una vez en tierra, Bear debe seguir el protocolo básico de supervivencia: orientarse, trazar una posible ruta de regreso a la civilización y encontrar agua, comida y techo provisional. Esa es la premisa básica de los casi 70 capítulos transmitidos a lo largo de siete temporadas, entre 2007 y 2012, donde Grylls ha visitado las selvas de Costa Rica, Ecuador, Panamá, Vietnam, Zambia, Namibia; zonas montañosas en la Patagonia, Estados Unidos y Europa; islas desiertas en Sumatra y Hawaii; los desiertos de Baja California y El Sahara; así como zonas inhóspitas en Siberia y el Círculo Polar Ártico.

https://www.youtube.com/watch?v=0sWGpfcQnHk

El espectador tiene la última palabra cuando ve por primera vez Man vs. Wild, puede tener una de las dos siguientes percepciones: estar frente a un gran programa documental, o frente a un gran fraude. Lo interesante es que ninguna de las dos posibilidades es completamente cierta. A prueba de todo es, ante todo, una compleja simulación, una simulación muy cercana a la realidad: el conductor efectivamente está parado sobre la arena del desierto, bajo un sol inclemente; efectivamente caza y destaza animales para comerlos.

Sin embargo, no está realmente perdido (un equipo de grabación lo acompaña). Es esta delgada frontera la que puede desorientar al televidente. Muchos dirán: cuenta con un equipo de seguridad y es poco probable que algo salga mal. Sin embargo, en la historia de la televisión contemporánea, hay un par de casos muy conocidos donde todo ha sido miel sobre hojuelas. Nos referimos a Jeff Corwin y Timothy Treadwell.

Corwin, mejor conocido como “El cazador de cocodrilos” y protagonista de su propia serie televisiva, falleció a causa del ataque de unamantarraya; Treadwell murió cuando filmaba un documental sobre la vida de los osos pardos salvajes, al ser atacado por uno de ellos. Grylls también ha sufrido encuentros cercanos con animales. Tal vez el más inesperado fue cuando una abeja lo picó en el rostro durante su travesía por el desierto de Baja California, ocasionándole una hinchazón considerable en el rostro y el riesgo de un ataque anafiláctico-a pesar de lo cual siguió grabando el programa como si nada-.

Híbrido entre ficción y documental, a medio camino entre un verdadero manual de supervivencia audiovisual y un divertido programa de aventuras, A prueba de todo, y su protagonista, Edward Bear Grylls, son ya hitos de la televisión posmoderna del siglo XXI. Mientras tanto, él sigue viviendo tranquilamente y sin demasiadas pretensiones en un bote sobre el río Támesis en Londres, en compañía de su esposa y sus tres hijos: Jesse, Marmaduke y Huckleberry.

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